Quién hubiera imaginado que llegaría el momento, ese maldito momento de mirar para un costado y no verte en mis mañanas ni sonreír con tu voz. Es sentirme acorralado. No sigo mas, no tengo resto.
Soy solo esto, barro no más.
¿Será sólo mi torpeza, o será mi forma de andar?
No pude seguir tus pasos me fui cayendo a pedazos, sólo quedaron retazos y no los pude juntar. Si no estas en mis mañanas, si no me río con tu voz, si me siento acorralado, es por no haber apreciado y yo mismo haber tirado lo que la vida me dio.
No sigo mas, no tengo resto.

No hay comentarios:
Publicar un comentario